Lo que antes caduca es lo primero que tienes que ver

Una farmacia, su rebotica y sus estantes de parafarmacia: lo difícil no es contar cajas, es la fecha que llevan impresa —y saberla antes que el cliente.

La revisión de caducidades se hace a mano, estante por estante, la tarde más tranquila del mes. Aguanta hasta que el mes viene cargado: entonces no se revisa nada, y lo que nadie vio acaba en la basura, ya comprado, ya almacenado y sin vender.

El programa que ya tiene la farmacia sabe de dispensación y de receta. No sabe en qué cajón está una caja, cuánta parafarmacia queda en la trasera, ni qué lote tiene que salir antes que el que está detrás.

Inventario para el almacén de una farmacia
  1. 01

    Lo que caduca en treinta días, contado al abrir

    El panel cuenta las existencias que caducan en treinta días y la lista filtra justo eso, cada línea con su lote y su ubicación. La revisión pasa a ser una pantalla que se lee, no una tarde que se gasta.

  2. 02

    Lote y caducidad donde son obligatorios

    Activa lote y caducidad producto a producto: la mercancía de un producto que los exige no se puede registrar sin ellos. El resto del catálogo —un cepillo, una caja de guantes— se queda simple.

  3. 03

    Cada caja con su dirección

    Pasillo, columna y altura valen igual para una pared de cajones que para una estantería, y el código se puede buscar, así que «¿dónde está?» es una búsqueda y no un viaje a la trasera.

  4. 04

    Qué salió, cuándo y por qué

    Retiradas, roturas y devoluciones son movimientos con su motivo, y cada uno guarda el lote que tocó en ese momento, así que lo que quitaste de la estantería hace seis meses se sigue leyendo hoy.

Dónde se queda corto No es un programa de gestión de farmacia: BasicInventory no dispensa, no factura receta, no se conecta con SEVeM ni con ningún nodo farmacéutico y no lee códigos de barras. Es una persona en un ordenador con Windows que mantiene en orden la rebotica y la parafarmacia de detrás del mostrador.

Se compra una vez. Se usa mientras sirva.

El precio sube cada cinco licencias vendidas y no vuelve a bajar. Lo que pagues hoy es lo que costó esta copia, para siempre.